ZZ…“un anticatalogo de ideas en torno al arte NO convencional… Porque un poco de locura no hace nunca daño”…ZZ

9.07.2013

BAMBI

MI PRIMER RECUERDO CINEMATOGRÁFICO
Guillermo













Soy uno de los que vivimos en el Uruguay de hoy, de los que van por la calle, de los que respiran el aire, de los que se emocionan, se alegran, se entristecen y se aburren.
Y cuando conseguimos mirarnos entre todos, el cielo se abre, y no hay sino una tierra, que es la de todos.

En cuanto a poner este texto en rasgadodeboca...
Vaya y disfrútenlo!


un abrazo
G.

BAMBI...


A mi padre no le gustaba hacer la cola en los cines. Así que tenía la
costumbre de entrar mientras la película estaba por terminar. Entrabas,
veías el final, y cómo todo el mundo esperaba el inicio, no hacías cola.
Luego te reubicabas en un mejor lugar para verla entera en la siguiente
pasada.
Claro, eso no lo sabía yo la primera -de un total de 2- vez que me llevó al
cine.
Lo primero es explicar que cuando me dijo que íbamos al cine yo pregunté "¿A
cuál?" ante lo cuál me dijo "Al Luxor". O sea, yo quería saber si iba a ver
tal o cuál película, pero él me contestó con el nombre de la sala. Esto
grabó en mí el nombre Luxor, por lo que siempre he sentido simpatía por los
tebanos y lejanía con los menfitas, en lo que concierne al Egipto Antiguo.
Pero lo mejor de contar -y esto no lo sabíamos en ese momento- es que esa
sería la última película "normal" que exhibiría el Luxor. Después de dar
"Bambi" se transformaría en un cine de películas "Franja Verde", esto es, el
pornosoft que llegaba en los 60, a lo que también a veces llamaban 
"películas sexy-picantes"
Bien, ya les dije que la película que vimos fué Bambi. ¡Típico de la
misoginia de mi padre llevarme a ver una película en que matan a la madre!.
Pero volvamos a lo de entrar en el final.
El punto es que entramos, y en cuánto me siento en la oscuridad, y miro a la
pantalla, ¡hay un incendioi!. Los troncos arden abrasados y abrazados por
lenguas amarillo anaranjadas que saltan aún más que los cérvidos en fuga.
Los troncos caen, todo brilla y se destruye, todo es mortal y bello, y el
cine es un espectáculo de horror en el que lo que cuenta no es la trama,
sino el impacto visual, el movimiento de imágenes que se entienden como
llama, tronco y cérvido en fuga.



No volvía a ver Bambi por años y años.
De algún modo, estaba convencido que esa escena duraba 5 a 10 minutos. Había
marcado mi modo de ver el cine, al que entiendo como un fenómeno plástico,
auditivo y conceptual, y no como una cosa que cuenta historias. Y también
había marcado mi afición a las películas de cine catástrofe por espantosas
que sean. (Y si son espantosas y anticientíficas mejor ¿vieron "El Núcleo"?)
Decía, tras muchos años, vuelvo a ver, en video, Bambi.
Y la escena de marras no es tan larga, ni tan vistosa.

De todos modos, sí lo seguirá siendo en mi memoria, la que por no tener
margen de comparación, me emparejó el Infierno de Bambi, con la parte final
de 2001, el ácido de Natural Born Killers, la destrucción de la Aldea en
Apocalypse Now, o el monólogo del Corisco Cangaçeiro.



En fin, la otra película que me llevó a ver fue Pinocho, pero eso es otra
historia.
Un abrazo
G. 





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